Cátedra Jorge Basadre

Blog-Homenaje a la memoria de Jorge Basadre,
Historiador y Profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

jueves, agosto 31, 2006

TOMO XVII:
Jorge Basadre y el problema de la educación

Por Enrique Hulerig Villegas

Muchos años catedrático en San Marcos y hoy en la Universidad de Lima, David Sobrevilla es uno de los mayores exponentes del pensamiento filosófico peruano. Su más reciente libro, "El marxismo de Mariátegui" (Universidad de Lima, 2005) lo confirma como un agudo pensador. Conversamos sobre el problema de la educación, tema del volumen 17 de la "Historia de la República".

El problema de la educación es vital para Basadre.

La "Historia de la República" es importante porque no solo es un acercamiento a la historia política, social o económica del Perú sino también a su historia cultural; en ese contexto, la historia de la educación tiene gran significado. Lo que Basadre demuestra es que la crisis de la educación no comienza en los últimos años sino mucho antes. Basadre cita un discurso de Piérola en 1897, donde el "Califa" dice que nuestra educación se encuentra en muy mal estado, que no proporciona instrucción, mucho menos formación, que en el colegio se pervierte la manera de pensar y que esa perversión aumenta con la lectura de periódicos, añadiendo que los problemas no se encuentran en los hechos de nuestra historia sino en las ideas que nos hacíamos de esos hechos, lo cual era responsabilidad de la educación. Basadre analiza la Ley General de Educación de 1901, de influencia francesa, que buscaba distinguir entre colegios y liceos y que preveía 6 años para la educación secundaria. Esta ley se mostró inoperante y en 1902 se dicta otra, siguiendo lineamientos de Alejandro Deustua, filósofo con visión elitista que daba importancia mayúscula a la educación secundaria, la que reducía, sin embargo, a cuatro años, en los que debía adquirirse una educación enciclopédica, conocer latín, inglés y francés, todo lo cual resultaría irrealizable. Por eso, en 1905, en el primer gobierno de Pardo, se da otra ley, con grandes virtudes, que recoge planteamientos de otro filósofo, Jorge Polar, que por una parte contenía un criterio geográfico, es decir, las escuelas debían adecuarse al lugar donde estuviesen operando; un criterio pedagógico, es decir, que la educación inicial debía ser obligatoria y gratuita; un criterio administrativo, que la educación inicial debía estar a cargo del Estado; y un criterio técnico-financiero, que debía crearse un fondo para la educación. Polar enfatizaba en el problema social, que identificaba con el problema de la raza indígena, y que, según refería, era algo que la escuela debía afrontar. De las leyes del siglo XX esa fue de las mejores. Fue reemplazada en 1920 por una ley que siguió lineamientos del jurista Manuel Vicente Villarán, a su vez asesorado por un pedagogo norteamericano.

Esa ley determinó la educación en época de Leguía.

Sí. La ley tuvo aspectos positivos; por ejemplo, se impulsaba la dirección de la educación por parte del Estado y se enfatizaba en la regionalización. Pero había una serie de instituciones que no correspondían a nuestra realidad, de manera que cuando se trató de aplicar la ley se originaron situaciones caóticas. Esto llevó a que en 1924 se formulara un Reglamento General de Educación y en 1930 otro. En 30 años se tuvo 6 instrumentos normativos, todos de inspiración diferente, inglesa, francesa, norteamericana, sin tener en cuenta nuestra realidad. Esta es la improvisación de la que hablaba Basadre.

¿Deustua y Villarán marcan los polos del debate?

Este debate se remonta a principios de siglo. Mientras Deustua propugna una educación elitista, de carácter humanista y contenido idealista, Villarán es partidario de una educación que tuviera en cuenta el progreso técnico y la realidad del país. Que el proyecto de Deustua fracase era de esperar, porque un proyecto elitista no se ajustaba a las necesidades del país; lo curioso es que también fracasó el proyecto de Villarán, por una parte debido al mal asesoramiento pero también porque no fue bien implementado. Es uno de los fracasos más estrepitosos de la reforma de la educación. El diagnóstico que Villarán hace en 1907 sobre las profesiones liberales era correcto, pero el proyecto que salió como ley en 1920 era distinto a lo que se hubiera podido esperar de él.

Por último, la educación peruana queda en la indefinición.

Gente como Villarán advirtió la importancia de las profesiones técnicas, pero desde que formula su proyecto en 1917 hasta que se convierte en ley en 1920, no tiene la fuerza ni la convicción para imponer sus ideas. Las humanidades tenían enorme atractivo, de tal modo que, al menos en esta época, Deustua le gana la batalla a Villarán. Digamos que el énfasis que pone Pardo en el desarrollo de las profesiones técnicas no tiene el logro correspondiente durante su primer gobierno. A eso se añade la circunstancia del decaimiento de la universidad, que da lugar a la reforma universitaria.

¿Cuál es la polémica en torno a la reforma?

Frente a la reforma hay dos posiciones: la de sus adversarios, que dicen que con ella comienza la politización, el dogmatismo y la mediocrización en la universidad; y la posición opuesta, de quienes dicen que la reforma era indispensable porque la universidad ya se había mediocrizado y había caído en manos del civilismo, sin atención a los problemas del país. El mérito de Basadre es que deja claro que la reforma era necesaria pues la mediocridad de la universidad ya era patente.

En este tomo se toca la historia de la cultura.

La importancia de este tomo para la historia de la literatura peruana, por ejemplo, es enorme, porque se pone el acento en figuras habitualmente poco estudiadas, López Albújar, Manuel Beingolea o Clemente Palma. También se ocupa de la filosofía y la sociología, de Deustua, Mariano Ibérico, Pedro Zulen. Se acentúa la importancia de Flora Tristán, Eguren, Vallejo, González Prada, de quien reconocía la calidad de sus ensayos, los méritos de su poesía y la limpieza de su vida, aunque lo criticaba por su visión corrosiva de la historia. Basadre veía en González Prada un adversario de la idea de la promesa de la vida peruana.


Publicado en el diario El Comercio, 25/12/2005
Jorge Moreno Matos, 2:00 p. m.

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