Cátedra Jorge Basadre

Blog-Homenaje a la memoria de Jorge Basadre,
Historiador y Profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

jueves, agosto 31, 2006

TOMO XVI:
Jorge Basadre y un país cuya historia se repite

Por Enrique Hulerig Villegas

Catedrático en universidades francesas así como en la Academia Diplomática y la Pontificia Universidad Católica del Perú, Hugo Neira Samanez es uno de los intelectuales de mayor prestigio en la actualidad. Su libro "Hacia la tercera mitad, Perú XVI-XX. Ensayos de relectura herética", recientemente reeditado, lo confirma como un lúcido pensador de la historia y la realidad del país. Con él conversamos sobre los años 30, tema que se desarrolla en el volumen XVI de la "Historia de la República" de Jorge Basadre.

Se dice que los años 30 se parecen al momento actual.

Los años 30 tienen una característica: aparece el sistema de sufragio universal introducido por Samanez Ocampo y, por primera vez, se presentan a elecciones los partidos de masas; los clubes políticos que han gobernado de 1895 a 1931 desaparecen. El Partido Constitucional, el Partido Demócrata y el Partido Civil, no logran convertirse en máquinas electorales y sus dirigentes deben reciclarse. Aparece la Unión Revolucionaria de Luis A. Flores y Sánchez Cerro, y de otra parte, el Apra. Ambos pensados en términos de masas. ¿Hoy hay esa crisis en el sistema de partidos? No lo creo, hay cuatro personas con intención de voto y tres de ellos pertenecen a partidos. La novedad es Humala. Por otro lado, en los treintas hay una depresión económica que para el Perú no acaba sino hasta 1950. Esa es otra diferencia. Es cierto que ambos son momentos de crisis interna, pero la actual tiene elementos que no se explican por el tema económico: el gobierno de Toledo ha aumentado en 25% las exportaciones y hay crecimiento, aunque con mala distribución. ¿Qué es lo específico de los años 30? El vacío de poder. Leguía deporta opositores, arrasa con los civilistas, Mariátegui se muere, y todo eso genera un vacío a su caída. Hay un momento con cinco presidentes, incluido el nuncio apostólico y algún otro que hasta tira la banda por la ventana.

Uno de esos personajes fue, curiosamente, un tío abuelo suyo.

Mi tío abuelo aparece ahí. El Perú estaba tan desesperado que cuando él se levanta con sus indios por razones casi folclóricas -un impuesto a la caña de azúcar-, Lima se rinde y le pide que venga, y don David Samanez Ocampo viene, forma a dedo una junta de gobierno y llama a elecciones. Era pierolista, feudal y democrático, un poco premoderno y moderno al mismo tiempo. Un día tuve una conversación con Haya, que me dijo: "¿Usted es descendiente de Samanez Ocampo? Nos robaron las elecciones". "No, señor -le dije-, no le robaron las elecciones, usted las perdió". Sánchez Cerro era un héroe popular en ese entonces.

¿Cuál era el alcance de Sánchez Cerro?

"El Mocho" estuvo deportado en Taquile, luego lo 'envían' a París como agregado militar para que se calme -como Humala-, pero regresa y se trae abajo a Leguía. El héroe no era Haya. Para el pueblo el héroe es este hombre valiente, fuerte, caudillo, apodado "El Mocho", una mezcla de chino y cholo piurano, el machazo que había tumbado al dictador y ahora iba a elecciones. Haya había estado muchos años fuera; regresa con un grupo de muchachones, todos treintones, altos, blancos, bien hablados, y aunque eran revolucionarios, el pueblo los veía como 'caviares'. Fue mucho que Haya sacara un alto porcentaje. Lo grave fue la intransigencia de la derecha, que en el Parlamento establece que no puede haber partidos de raigambre internacional. Nuestra sociedad no es democrática.

Hay otro enlace: el problema de la educación.

De acuerdo al censo del 40, el Perú era masivamente analfabeto. La gente que leía un periódico era mínima. ¿Cómo, hoy, subsiste ese bolsón de voto premoderno y autoritario? ¿De dónde sale? Yo lo llamo el bolsón de voto fujimorista. Los votantes modernos exigen que su partido tenga programa; el público premoderno no. Humala puede dirigirse a esa tendencia diciendo algo inadmisible: "yo no tengo programa" y eso, en vez de desprestigiarlo, lo prestigia. Lo que está pidiendo es una delegación, pero el principio de delegación es premoderno. ¿Cómo es posible que aún tengamos ciudadanos premodernos? La gente no quiere un partido tradicional, ¿pero acaso Humala no lo es? ¿No es militar? ¿La intervención militar no es tradicional?

¿Es cierto que Basadre temía que el Perú no sobreviviera al siglo XXI por no haber sabido construir un Estado Nación?

Sí. Poco antes de viajar, Basadre me dijo: "Oiga, Neira, ya que en Europa va a tener tiempo de pensar, lo dejo con una pregunta: yo quisiera saber si el Perú, como nación, sobrevivirá al siglo XXI", y se fue. Que Basadre dude que el Perú sobreviviera al siglo XXI era demasiado, casi me echo a llorar. ¡Y es que no hemos logrado crear el Estado Nación! ¿Qué es lo que hace a una nación? Sus ciudadanos. No hemos construido una ciudadanía capaz de integrar a todos. Mientras sigamos segregando, habrá la tentación, por ejemplo, de una nación aymara separada. ¿Pero en qué lugar del mundo se consiguió? En 1870 Bismarck funda Alemania nada menos que con 350 microestados, gracias a un elemento federativo y heterogéneo: los Lander. En 40 años, de 1870 a 1913, se convierten en primera potencia de Europa. Nosotros podemos crear un Estado Nación a partir de los regionalismos. ¿Cómo se mantiene unido un país que no es homogéneo? Con el sistema federal.

El problema pasa por aceptar la noción del otro como igual.

Debemos construir una sociedad de ciudadanos con derechos iguales, haya diferencia económica o social, de religión o criterio; el otro es mi igual, esa es la modernidad de Kant, el reconocimiento del otro, que no es tu enemigo sino tu rival, con el cual necesitas enfrentarte, la izquierda necesita a la derecha y viceversa. No hemos construido, pues, una comunidad de diferencias. Aquí retardamos la construcción de la tolerancia con un debate que es premoderno, en el que estamos dispuestos a callar al otro por las armas, si es preciso.



Publicado en el diario El Comercio, 18/12/2005
Jorge Moreno Matos, 2:30 p. m.

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