Cátedra Jorge Basadre

Blog-Homenaje a la memoria de Jorge Basadre,
Historiador y Profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

jueves, agosto 31, 2006

TOMO XIII:
El fin de la república aristocrática

Por Enrique Hulerig Villegas

Actualmente jefe del Departamento de Salud y Ciencias Sociales en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Marcos Cueto es uno de los más calificados especialistas en temas de historia y salud pública. De hecho, su libro "El regreso de las epidemias" (IEP, 2000) ayudó a comprender detalles poco conocidos de nuestra historia médica. Conversamos sobre algunos aspectos de la república aristocrática, tema del volumen 13 de la "Historia de la República".

¿Decir república aristocrática es un exceso?

Creo que es un acierto de Basadre llamar a este período república aristocrática. Lo que quiso fue manifestar la contradicción entre democracia formal y hegemonía de las élites. Durante este período un solo partido gobierna el Perú, el Partido Civil, muy relacionado a la oligarquía y a los grandes hacendados, a su vez relacionados con economías de exportación e intereses fuera del país. Había varios productos saliendo al mercado internacional: azúcar, algodón, cobre, estaño, de enorme importancia en la recuperación del país. Con este término, contradictorio, de república aristocrática, es decir, de democracia limitada, Basadre nos sugiere una tendencia social nueva: el crecimiento de las clases medias y las clases trabajadoras urbanas, que en los años 20 tendrán hondo protagonismo.

¿El segundo civilismo tenía un proyecto o solo era una administración de intereses?

El Partido Civil del siglo XX era una reconstrucción del creado en el siglo XIX, con una ideología vaga pero influenciada por el positivismo, que enfatizaba en ideas de orden y progreso. Los civilistas identificaban la tragedia del país en la constante interrupción democrática, los gobiernos militares, el intento de hacer revoluciones para acelerar el paso de la historia. La idea de progreso les daba el ideal de que el Perú podía desarrollarse de manera ordenada, manteniendo las jerarquías sociales, con un conocimiento científico de la realidad. Aparece la certeza no solo de que se debe tener un sistema político estable, sino también que los militares no deben intervenir. Con la sola interrupción de Billinghurst, se suceden gobiernos civilistas muy vinculados a la oligarquía.

¿Billinghurst no era civilista?

Originalmente lo era, pero ya en el Gobierno tendió a ser muy abierto. Incluso toma partido por los trabajadores y por eso es derrocado. Billinghurst asume una de las primeras manifestaciones populistas del siglo XX en el Perú. Pero durante su gobierno hay también la expresión temprana de problemas sociales que se están incubando y que se mostrarán con intensidad en la década del 20. En este momento es evidente el crecimiento de ideas relacionadas con el narcosindicalismo, al tiempo que crecen las fábricas y el número de trabajadores urbanos, entre quienes la ideología civilista no encuentra eco.

¿Con Leguía acaba la república aristocrática?

Leguía era civilista pero se enfrenta a su partido. Gana las elecciones pero no obtiene mayoría. Organiza un golpe de Estado y empieza una dictadura civil de once años. Muchos consideran su gobierno como el momento en que los civilistas pierden el poder político pero no el económico, pues se mantienen intactos los privilegios de la élite oligárquica. Burga y Flores Galindo afirman que habría que extender el desenlace de este período hasta el final del Oncenio.

Las masas cobran protagonismo, además, por otro hecho: mortales epidemias de peste bubónica y fiebre amarilla.

En 1903, en el Callao, aparece la peste bubónica y no existía ningún organismo para luchar contra esta u otras epidemias. El gobierno civilista crea una dirección de salubridad pública -después Ministerio de Salud- en el antiguo ministerio de fomento, suerte de ministerio de desarrollo; y es que se empezaba a ver que la salubridad era herramienta de desarrollo. Lo peor de la peste se controló, pero se volvió endémica hasta los años 30, debido al crecimiento poblacional, el hacinamiento y el tipo de construcción, la quincha, que facilitaba la vida de las ratas, y que solo termina cuando Leguía lanza un plan para construir edificios de concreto en 32 ciudades peruanas. En 1919 brota, además, una epidemia de fiebre amarilla en la costa norte. Se identificó al mosquito transmisor y se organizó una campaña para mejorar los sistemas de agua -ya que el mosquito vivía en botijas y barriles- con un ingenioso método sugerido por un pescador norteño: tener en casa criaderos de life, un pez de río que se comía las larvas del mosquito. Una vez depositados en pozos, barriles, pilas bautismales, había que vencer la resistencia de la gente, que no quería tomar agua con peces. Solo así se terminó la epidemia. En ese contexto reaparece un viejo tema colonial, reavivado por los intelectuales de la república aristocrática, que el Perú era un país despoblado por enfermedades y mala práctica médica, y que solo podría desarrollarse si aumentaba su población y mejoraba su sistema sanitario.



Publicado en el diario El Comercio, 27/11/2005
Jorge Moreno Matos, 4:00 p. m.

6 Comentarios:

sumamente interesante
Anonymous Anónimo, at 10:09 p. m.  
Me parece realmente interesante, leo los artículos con sumo interés por su veracidad y actualidad ya que demuestran un alto grado de investigación histórica. Sigan adelante.
Blogger Adriana, at 9:51 a. m.  
Me parece correcto este analisis.
Anonymous Anónimo, at 7:38 a. m.  
De:Marcelino Mines
(historiador)

Es muy importate deciir la ralidad de lo que fue esta etapapa y este analisis es muestra de ello
Anonymous Anónimo, at 7:40 a. m.  
Hace mucho no encontraba un análisis de verdad breve pero preciso y es que a pesar de que me estoy formando en la universidad, aun algunos profesores no nos inducen a hacer este tipo de análisis que resultan tediosos cuando se hacen a través de un soliloquio y de no de un debate, pues no encuentras divergencia de opinones y no aprecias las ideas de los demás y tampoco, los aportes de intelectuales y especialistas en la materia.
Anonymous Anónimo, at 5:17 p. m.  
Hace mucho no encontraba un análisis de verdad breve pero preciso y es que a pesar de que me estoy formando en la universidad, aun algunos profesores no nos inducen a hacer este tipo de análisis que resultan tediosos cuando se hacen a través de un soliloquio y de no de un debate, pues no encuentras divergencia de opinones y no aprecias las ideas de los demás y tampoco, los aportes de intelectuales y especialistas en la materia.
Anonymous Anónimo, at 5:20 p. m.  

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