Cátedra Jorge Basadre

Blog-Homenaje a la memoria de Jorge Basadre,
Historiador y Profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

jueves, agosto 31, 2006

TOMO XII:
Jorge Basadre y la república aristocrática

Por Enrique Hulerig Villegas

Profesor del posgrado en la UNI y San Marcos, José Ignacio López Soria es uno de los intelectuales de mayor lucidez en el país. Acaba de publicar "La Sociedad de Ingenieros del Perú (1898-1908)" y "UNI, de escuela a universidad", dos valiosos estudios sobre el papel de los ingenieros en nuestra historia. Conversamos con él acerca de algunos temas del volumen 12 de la "Historia de la República", de Jorge Basadre.

¿Qué significa, históricamente, una república aristocrática?

Este es un periodo de enorme significación como conjunto. Ningún otro momento del proceso histórico republicano tiene la coherencia interna de este, de allí que Basadre le haya dado incluso un nombre. Aquí se encuentran, si bien aún en germen, las tendencias que van a desmoronar la organización social tradicional y van a postular, años después, un modelo distinto de sociedad. Desde el punto de vista económico, hay una consolidación del modelo exportador de productos no elaborados, vale decir, materias primas de escaso valor agregado. No había un gobierno aristocrático propiamente, sino una aristocracia que gobernaba; con intereses no necesariamente aristocráticos sino de otro signo. Se desarrolla la idea de que lo fundamental es el progreso, pero con poca participación de los sectores sociales. Pese a ello surgen movimientos que ya responden a intereses de clase: el movimiento de artesanos, que se convierten en obreros, y empieza la proletarización del trabajador en el campo.

¿Cuál es la dinámica de la república aristocrática?

El mercado internacional exige procesos de modernización al interior de los países y poco a poco se introduce una industria de transformación, ya no extractiva, a diferencia del siglo XIX. Los problemas fundamentales de la sociedad se enfrentan bajo la perspectiva de tres factores: primero, la búsqueda del desarrollo material; en segundo lugar, la búsqueda de legitimación del poder político, y, en tercer lugar, la cohesión social, es decir, cómo constituir una sociedad inclusiva. Estos problemas se plantean con particular agudeza.

¿No hay contradicción entre república y aristocracia?

Son dos términos antitéticos. Lo republicano se opone a lo aristocrático en la medida en que lo democrático se opone a lo aristocrático. El nombre república lleva asociada la idea de república democrática. Es inconcebible, en términos modernos, una república no democrática. Y justamente Basadre señala el carácter contradictorio de esa república, que por una parte implementa procesos políticos atenidos a tradiciones republicanas pero, por otra parte, no quiere abrir el cauce de la participación pública a todos los sectores.

En esta época los intelectuales se organizan.

Claro. Frente al estilo cerrado, de conventillo, de los partidos políticos, los intelectuales empiezan a tener su palabra. Y algo importante es que muchos proceden del propio civilismo, como Riva Agüero, que desarrolla una manera propia de ver el Perú. También están Matías Manzanilla, Vicente Villarán. O Pedro Zulen y los esfuerzos de la Asociación Pro Indígena. González Prada, además, está vigente. Se advierte que los intelectuales comienzan a despegarse y empiezan a construir el poder de las ideas. Pero hay otro tipo de intelectuales: los ingenieros, que se reúnen y tienen sus propios órganos de expresión. Se crea la Sociedad de Ingenieros, espacio donde confluyen empresarios e ingenieros con una visión distinta de la dominante.

La selva aparece también como la nueva utopía por conquistar.

En el tema de la conquista de la selva el modelo que se sigue es el civilizador. No se trata de incorporar a la selva y su población a un contexto de diversidad pues no se pensaba el Perú como totalidad.

Pero hay tres proyectos de ferrocarriles: uno de Paita al Marañón, otro de Lima al Ucayali y un tercero de Mollendo a Madre de Dios.

Y obtienen sus permisos. El Congreso revisa sus procesos, pero no avanzaban lo suficiente. Y es que había dos deficiencias fundamentales: una financiera y la otra técnica, ya que era difícil acceder a estos sitios. Finalmente, se concluyó que no eran proyectos apetecibles, pues la incorporación de riqueza era menor a la que se pensaba. Esta necesidad de apropiarse del territorio es fundamental, porque, además, contribuía a la gobernabilidad: sin vías de comunicación el Perú no era gobernable.

¿El populismo de Billinghurst posibilita el movimiento social de los años 20?

Billinghurst llega al poder como civilista pero detrás de él hay todo un movimiento social: está el movimiento de los panaderos y el de los artesanos. Es un hombre que se abre a las exigencias sociales. Con él la calle adquiere la dimensión de espacio público. Esto asusta a la oligarquía y a fin de frustrar su proyecto populista y devolverle la posta a las propuestas civilistas originales, el movimiento es abortado con el golpe de Benavides en 1914.



Publicado en el diario El Comercio, 20/11/2005
Jorge Moreno Matos, 4:30 p. m.

6 Comentarios:

esta muy iteresante todo sto ahora voy a poder participar en clase psssssssssssss.........
Anonymous Anónimo, at 3:04 p. m.  
todo esto es muy interesante
Anonymous Anónimo, at 10:37 a. m.  
Es muy interesante lo publicado gracias a eso sabemos mas acerca de nuestra historia.
Anonymous Anónimo, at 9:16 p. m.  
Muy interesante porque nos ayuda a tener una visión mas clara de nuetra historia
Anonymous Anónimo, at 2:50 p. m.  
excelente! me ayudo bastante a entender de manera precisa las diferencias de aristocracia y republica ademas tambien a saber como es que estas formas de gobierno pueden convivir simultaneamante
Anonymous Anónimo, at 10:34 a. m.  
MUY BUENO LO ESCRIBIDO
ASI SE MAS (RENZO)
Anonymous Anónimo, at 7:52 p. m.  

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