Cátedra Jorge Basadre

Blog-Homenaje a la memoria de Jorge Basadre,
Historiador y Profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

jueves, agosto 31, 2006

TOMO II
"Esta obra es una gran fotografía
que cubre un siglo de nuestra historia"

Por Enrique Hulerig Villegas

El historiador Raúl Palacios Rodríguez, amigo y colaborador de Basadre, es autor de la addenda que actualiza la "Historia de la República". Aquí, nos habla sobre ese trabajo, así como sobre la Confederación Peruano-Boliviana, uno de los momentos más importantes del período 1822-1842.

¿Qué cambia en la historiografía peruana luego de Basadre?

Marca un antes y un después en la historiografía peruana y latinoamericana. La historia se interesaba solo por el tema político, pero a partir de "Historia de la República" se incorpora lo económico, lo social, lo demográfico, lo militar, lo internacional, lo religioso, etcétera. En Basadre el Perú está presente en su totalidad. Esta percepción integral la recoge de la Escuela de Annales, liderada por Marc Bloch y Lucien Fevbre, que, en el ámbito internacional, representan lo que Basadre hacía en el Perú, es decir, abrir un abanico temático. Se interesa, además, por la historia local.

¿La "Historia de la República" presenta temas aún hoy vigentes?

Esta obra es una gran fotografía que cubre un siglo de nuestra historia. Allí encontramos temas definidos como, por ejemplo, el destino político del Perú. Basadre afirmaba que nuestro país no había tenido un partido político de derecha -uno que proponga alternativas integrales-, como sí hubo en Colombia o Chile. Le preocupaba que no existiera una ley de partidos que orientara el debate político, así como la ausencia de una clase media comprometida con el destino del Perú. Se advierte otro gran tema, el del abismo social, el cual, refería, tenía raíces geográficas, económicas y sociales: una élite costeña, económicamente sólida, y una masa indígena rechazada. Es el Perú empírico, centralista, frente al Perú real. Cabe resaltar, también, el tema educativo, la única palanca que, según Basadre, nos liberaría del subdesarrollo.

En el tomo II aparece la Confederación Peruano-Boliviana

Si Bolívar tuvo el sueño americano, Santa Cruz tuvo su propia utopía andina: la confederación. Desde el punto de vista geopolítico es curioso cómo dos países que inician su vida republicana con un conflicto de fronteras, de repente, por razones históricas, moldean un empeño común a través de la unión de los estados del Alto y del Bajo Perú. Pero a raíz de la confederación se produce la desagregación territorial del Perú: el Estado Norperuano, el Estado Sudperuano y el Estado Este. Terminada la confederación, el Perú no se fragmenta sino que se reúne, lo que se debe, según Basadre, a una base latente: la nación peruana.

¿Qué unía a la nación peruana?

La raíz histórica, que ya en ese momento tiene un rol primordial. La raíz histórica hace que esta comunidad, que se ha convertido en un Estado soberano, permanezca articulada. Con el tiempo la nación sobrevivirá a acechanzas externas y conflictos internos.

¿Por qué esa raíz no se extendió al Alto Perú? ¿Las clases políticas definen las nacionalidades?

No las definen, las orientan. El caso de Bolivia es sui géneris: surge de una coyuntura decisiva en los planes de Simón Bolívar. A lo largo del siglo XIX, sobre todo tras convertirse en país mediterráneo, hay en Bolivia una angustia histórica por no haber continuado siendo la gran patria del Alto Perú.

¿Ahí se puede ver el origen del desencuentro con Chile?

Perú y Chile nacen a la vida republicana con un consenso de amistad. No olvidemos que no eran países limítrofes hasta antes de 1879, lo que no impidió que las relaciones fueran buenas. En la Colonia el comercio entre ambos fue considerable, lo que se mantuvo en el siglo XIX. Al concretarse la confederación, Chile percibe una amenaza. Diego Portales, en ese momento ministro del Interior chileno, señala en una carta que mientras Chile tenga dominio sobre el Pacífico tiene garantizada su seguridad interna. Surgen así las expediciones restauradoras para combatir la confederación. Luego, durante el auge del guano y del salitre, la competencia en el exterior de los mercados peruano, boliviano y chileno se hace tan fuerte que Chile, en un proceso de expansión geopolítica, coloca población y capitales en territorio boliviano. Al final, Bolivia pierde su litoral y el Perú pierde Tarapacá y Arica, eje comercial entre el Callao y Valparaíso.

Sostiene Basadre que, en época de la confederación, Inglaterra se encontraba cercana al Perú y distanciada de Chile, por su morosidad en el pago de la deuda

Sí. En el período 1840-60 Inglaterra se convierte en el mercado más significativo del guano y otras materias primas peruanas, como la lana. El Perú tenía la mayor inversión británica en Sudamérica y el grueso de los préstamos ingleses se concentra en nuestro país. En 1870, el 36% de préstamos ingleses vienen al Perú. Ambas economías dependían una de otra. Hubo un acercamiento mayor de Inglaterra hacia el Perú que hacia otros países americanos.

¿Se manejó mal esta situación?

En 1875, Pardo declara la morosidad del pago de la deuda externa. A Inglaterra no le convenía: el Perú se convertiría en un mal ejemplo para la región. Entonces se acercan a Chile, ya que tenían inversiones en las salitreras a través de empresas con razón social chilena pero de capital mixto chileno-inglés. Cuando hablamos de ayuda abierta de Inglaterra a Chile hablamos de capitalistas británicos, no de la Corona.

Usted tuvo a su cargo la actualización de la "Historia de la República" a través de una addenda.

Se acepta el compromiso de escribir la addenda tratando de sintetizar el quehacer político, económico, social e internacional de nuestro país durante el período 1933-2000, los 67 años que no cubre Basadre. Metodológicamente, tomamos las líneas política y económica, pero cruzamos temas correspondientes al aspecto social, militar, religioso, internacional, demográfico, y establecimos una periodificación siguiendo el modelo de Basadre. Consideramos al primer momento (1930-1933) el período de la incertidumbre nacional y al siguiente las democracias endebles (1933-1948), destacando el gobierno de Benavides, que, pese a ser una dictadura militar, logra desarrollar al país gracias al plan vial, las carreteras y el seguro social. Le sigue el Ochenio de Odría (1948-1956) y luego el reformismo civil moderado (1956-1968), en que no se llega a emprender la reforma agraria ni la industrial. Luego viene el reformismo radical (1968-1980), con dos fases: la primera, dirigida por Velasco, y la segunda, de 1975 a 1980, la etapa de desactivación de las reformas, una bisagra histórica entre el gobierno militar y la reanudación de la democracia. A la última etapa la llamamos la democracia frustrada (1980-2000), un periodo en el que la democracia peruana, en lugar de vigorizarse, se resiente.


Publicado en el diario El Comercio, 11/09/2005
Jorge Moreno Matos, 9:30 p. m.

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