Cátedra Jorge Basadre

Blog-Homenaje a la memoria de Jorge Basadre,
Historiador y Profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

sábado, julio 07, 2007

Releyendo a Jorge Basadre

Por Carlos ZUZUNAGA FLOREZ

Las lecciones de la generación anterior suelen ser una fuente fecunda de reflexión, y no exactamente de consuelo, en las etapas de crisis y de duda en la vida social, como la lectura de los clásicos sirvió antaño de alimento para la cultura personal.


Es por eso pertinente recurrir a cuanto pensaron, dijeron y escribieron quienes vieron al Perú con la perspectiva de la historia y la angustia existencial originada en la visión de los problemas nacionales y en la contemplación de los valores que con tanta frecuencia se olvidan en los momentos de presión social.

Jorge Basadre, Honorio Delgado, Riva Agero, José Carlos Mariátegui, Raúl Porras, fueron todos ellos mucho más que estrechos especialistas de su tarea intelectual. Todos ellos constituyen posiblemente la última generación de eruditos y humanistas que el país puede mostrar antes de que nuestra juventud decidiera preferir la especialización pura en la técnica o en las ciencias sociales.

Basadre unió a su emocionado peruanismo un profundo conocimiento de la cultura universal de su tiempo. Delgado cultivó la filosofía y el pulcro lenguaje de un clásico castellano, pero mostraba en su hogar hermosos cuadros de Sabogal y junto a ellos una biblioteca de cultura ecuménica. Mariátegui dejó críticas de las mejores sobre César Vallejo y José María Eguren. Raúl Porras convirtió la historia en un devoción casi religiosa y José de la Riva-Agero nos legó una visión claramente parcializada de la historia pero no por ello menos brillante y compuesta en prosa ejemplar.

Pero la relectura de Jorge Basadre es acaso la más provechosa lección que puede emprenderse en un momento en que los problemas nacionales parecen agotar nuestra capacidad de esperanza, y no solamente porque pusiera tercamente delante de nosotros un mensaje permanente de promesa, sino porque su visión histórica fue al mismo tiempo premonitoria y proyectada al futuro.

Pocos recuerdan que en su discurso juvenil sobre "La Multitud, la Ciudad y el Campo en la Historia del Perú", Basadre refiere a los iquichanos que más de medio siglo después masacrarían a los periodistas en Uchuraccay, en términos que habrían servido bien de antecedente a la investigación iniciada a raíz del asesinato.

La obra toda de Jorge Basadre, llena de referencias a la promesa que el futuro reserva para el Perú, parece ser, en efecto, el tono vital e intelectual de toda su generación.

No es ciertamente que los problemas que hoy afrontamos no hubieran estado presentes en nuestra historia de siglos, reflejada precisamente en el pensamiento y en los escritos de la generación que nos precedió. No existían ciertamente las confrontaciones sangrientas de la violencia de hoy, y las distancias sociales eran, si no menores, menos dramáticas; pero todos esos peruanos, y Basadre particularmente, pregonaron la necesidad de una integración social cuya falta está en la base de todo lo que hoy confrontamos.

Basadre miró el futuro con un optimismo contagiante que parecía contradecir las miserias que su investigación histórica y su visión del país ponían delante de sus ojos. De ese modo, miró la historia como una proyección a futuro, más allá de la tragedia actual. Es ésa su lección y en ella encontrará consuelo, y al mismo tiempo fuerza moral, quien pierda la fe en el país como consecuencia de las miserias del presente.



Publicado en el diario El Comercio, el 12/05/1992

Jorge Moreno Matos, 8:35 a. m.

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